domingo, 16 de septiembre de 2012

Libro de citas: José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas. Cap. V: “Un dato estadístico”. Alianza Editorial, Madrid, pág. 66. Primera edición de 1929:


¿Quién puede negar que Ortega esté en la base del existencialismo sartriano?

Este ensayo quisiera vislumbrar el diagnóstico de nuestro tiempo, de nuestra vida actual. Va enunciada la primera parte de él, que puede resumirse así: nuestra vida, nuestro repertorio de posibilidades, es magnífica, exuberante, superior a todas las históricamente conocidas. Mas por lo mismo que su formato es mayor, ha desbordado todos los cauces, principios, normas e ideales legados por la tradición. Es más vida que todas las vidas, y por lo mismo más problemática. No puede orientarse en el pretérito. Tiene que inventar su propio destino.
Pero ahora hay que completar el diagnóstico. La vida, que es, ante todo, lo que podemos ser, vida posible, es también, y por lo mismo, decidir entre las posibilidades lo que en efecto vamos a ser. Circunstancia y decisión son los dos elementos radicales de que se compone la vida. La circunstacia -las posibilidades- es lo que de nuestra vida nos es dado e impuesto. Ello constituye lo que llamamos el mundo. La vida no elige su mundo, sino que vivir es encontrarse, desde luego, en un mundo determinado e incanjeable: en este de ahora. Nuestro mundo es la dimensión de fatalidad que integra nuestra vida. Pero esta fatalidad vital no se parece a la mecánica. No somos disparados sobre la existencia como la bala de un fusil, cuya trayectoria está absolutamente predeterminada. La fatalidad en que caemos al caer en este mundo -el mundo es siempre éste, éste de ahora- consiste en todo lo contrario. En vez de imponernos una trayectoria, nos impone varias y, consecuentemente, nos fuerza... a elegir. ¡Sorprendente condición la de nuestra vida! Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión. Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir”.

domingo, 25 de marzo de 2012

Yo también soy inmigrante ilegal, y gitano, y lesbiana,... Veinticinco reflexiones favorecidas por la lectura de "En defensa de la intolerancia" (2007) de SLAVOJ ŽIŽEK


  1. Todo gesto humano algo pretende y dado que no parece inocente el interés de algunos en despolitizar la economía, debemos preguntarnos ¿a quiénes beneficia esta despolitización de la economía y, por extensión, de toda la sociedad? ¿Quiénes lograron el gesto y por qué?
  2. Quien algo pretende, lo persigue motivado por una o varias ideas, confesadas o no. La obsesión es la fuente de la que manan las ideologías. ¿Cuál es la ideología no confesada y oculta del actual capitalismo global?
  3. No soy yo de los que acusan a la belleza de peligrosidad, no, no todo lo bello es peligroso. Pero hay un tipo de bella metáfora, que sí que guarda en su seno algo de perversión que, creo, debe ser aislada y denunciada. Me refiero a la metonimia, tomar la parte por el todo. A veces la parte de un todo acaba por crecer tanto que engulle al todo mismo del que formaba parte, quedando ella como si fuese el único todo. Este reduccionismo puede ser altamente peligroso si es el caso que la parte del todo excluida de la parte en crecimiento acaba desapareciendo por el mero hecho de no ser nombrada. (Otro ejemplo más para ilustrar aquella necedad de confundir la cosa con el nombre de la cosa.) Toda batalla ideológica se vence del lado de aquéllos que consigan que su parte del todo acabe devorando al mismo todo junto a las otras partes que defienden sus rivales. Especialmente peligrosa es la ideología que defiende una parte apolítica de un todo político, porque entonces no es sólo que ocurra que esa parte acabe por usurpar el lugar del todo, sino que además la parte usurpadora, al ser apolítica, acaba por despojar del cariz político a todo aquello sobre lo que se va asentando. Esta expansión de la ideología de lo apolítico es una perversión que se hace necesario denunciar, primero por usurpadora de un todo que no deja de existir porque dejemos de nombrar, segundo, porque elimina lo político de los dominios donde es primordial (economía, sociedad, educación, cultura,...) y, tercero, lo más importante, porque no es verdad que esa parte usurpadora no tenga un cariz político, sino que lo tiene, pero oculto, disfrazado, profundo.
  4. Y, ¿cómo consigue un contenido particular [una parte de un todo] desplazar otro contenido hasta ocupar la valencia de lo universal?” Lo hará aquel “significado [contenido particular o parte de un todo] que permita a los individuos traducir de manera eficaz sus propias experiencias de vida en un discurso coherente”. Es decir, la demagogia necesaria para hacer triunfar una parte sobre el todo en el que está acogida consiste en hacer llegar al corazón de las gentes que esa parte (compartida por muchas experiencias individuales) es la única o fundamental que debería ser tratada, corregida, evitada, lograda, suplantada, estimada,...
  5. Cualquier universalidad que pretenda ser hegemónica debe incorporar al menos dos componentes específicos: el contenido popular 'auténtico' y la 'deformación' que del mismo producen las relaciones de dominación y explotación”. Es decir, que no podemos negarle a la parte usurpadora el ser una parte integrante necesaria del todo en el que está comprendida, pero sí que debemos estar alertas ante el hecho de que pretenda deformar al todo que la incluye y a las otras partes legítimas a las que pretende borrar. Esta deformación que pretende la parte 'hegemonizable' no deja de ser básicamente monstruosa: el crecimiento desproporcionado de una de las partes de un todo es siempre monstruosa, más aún si crece a costa de las otras partes necesarias.
  6. Verdaderamente en una sociedad no suele ocurrir que una parte consiga dominar al todo, sino que es el todo el que incluye en su seno al menos dos partes auténticas que rivalizan por conseguir el apoyo popular presentándose como la más auténtica o legítima o incluyente; es decir, que las fuerzas dominantes pretenden seductoramente que la parte que defienden acabe focalizando todos los intereses de las fuerzas no dominantes o populares y para ello esa parte debe poder ser presentada como legítima o auténtica.
  7. Para conseguir el mayor apoyo popular o el apoyo de las fuerzas no dominates, las fuerzas dominantes deben saber presentar aquello que defienden como una no-ideología, dado que de lo contrario eliminaría el mayor factor que desarrolla las afinidades, como es la experiencia individual (ésta es la fuerza de su seducción); es decir, lo que se presenta como ideologizado acaba despersonalizándose, desindividualizándose a gran escala y por tanto indefendible. Sólo a pequeños grupos o a individuos aislados lo que se presenta muy ideologizado suele convencer y mostrarse afín. De aquí que la parte 'hegemonizable' sea presentada por sus defensores o fuerzas dominantes, como desideologizada o no-ideologizada. Mas no nos engañemos, que se presente asépticamente no significa que de hecho lo sea: las más atroces ideologías suelen tener su “momento utópico”, su atractivo no-ideológico. “En cierto sentido, la ideología no es otra cosa que la forma aparente de la no-ideología, su deformación o desplazamiento formal”.
  8. La clase o las fuerzas dominantes no expresan directamente sus ideas, sino que aprovechan la tensión que se produce dentro del todo social para dirigir la victoria de la parte que consideran preferente frente a su opuesta. En toda sociedad podemos distinguir dos grupos básicos: “opresores” y “oprimidos”. No es difícil para las fuerzas dominantes incorporar en la parte preferente que defienden maneras o modos que muestran su defensa de los “oprimidos” frente a los “opresores”; una vez conquistados los corazones o las almas de aquéllos ya sólo tienen que apartarse de la tensión directa y mantenerse a una prudente distancia para controlar, dar o negar, y dirigir la lucha hacia la imposición de la parte dominadora frente a la parte dominada. Y, aún más, lo lograrán con el apoyo, resultado de la demagogia, del ocultamiento de su ideología y de la negación de lo político, de la mayor parte de los oprimidos, que, consecuentemente, seguirán siendo oprimidos, aunque aún no lo sepan, pero de otra manera, dado que el todo social habrá cambiado necesariamente.
  9. Esto es lo que ha terminado por imponerse en este todo social que es el liberalismo multiculturalista. El multiculturalismo ha sido presentado en su origen como una tesis que pretendía liberar a los oprimidos, compartir sus desgracias o sus inferioridades, ocultándolas o negándolas. Pero realmente, esta era la tesis preferente para unos opresores acogidos bajo la capa liberal de capitalistas globales. Finalmente sus tesis se han impuesto y los oprimidos siguen oprimidos, pero bajo unos opresores que han deformado sus viejos rostros con nuevas máscaras. Desde el punto de vista del liberalismo multiculturalista los retornos a los vínculos orgánicos (étnicos, culturales, religiosos,...) siempre fueron vistos como focos de diversos 'fascismos', como 'protofascistas'. Pero realmente, estas fueron las defensas que estableció el capitalismo global para acabar imponiendo una tesis o parte dominadora sobre el todo social. De ahí también que el apoyo mayor de este capitalismo global provenga de quienes más contundentemente defienden el liberalismo multicultural, como es la 'no-clase' clase media. 'No-clase' porque no pertenece ni a las grandes corporaciones, “sin patria ni raíces”, ni a “los excluidos y empobrecidos inmigrantes y habitantes de los guetos”. La 'no-clase' clase media es “la falsedad encarnada” dado que rechaza el antagonismo y se siente ni excluyente ni excluida, aunque es sistemáticamente oprimida y opresora pese a su ceguera dado que se mira exclusivamente en el espejo que le muestran los más empobrecidos.
  10. El núcleo del acontecimiento verdaderamente político es la interrupción del mecanismo que eleva a la parte hegemonizada hacia la usurpación del todo global al que pertenece. Es decir, que la ocultación de lo político es el motor que mantiene el mecanismo en marcha de hacer que la parte hegemonizada ocupe el centro de la vida de una sociedad.
  11. Respuesta a la pregunta ¿qué es la política?: “La verdadera política, por tanto, trae siempre consigo una suerte de cortocircuito entre el universal y el particular: la paradoja de un singulier universel, de un singular que aparece ocupando el universal y desestabilizando el orden operativo “natural” de las relaciones en el cuerpo social. Esta identificación de la no-parte con el todo, de la parte de la sociedad sin un verdadero lugar (o que rechaza la subordinación que le ha sido asignada), con el universal, es el ademán elemental de la politización, que reaparece en todos los grandes acontecimientos democráticos, (…). En este sentido, “política” y “democracia” son sinónimos: el objetivo principal de la política antidemocrática es y siempre ha sido, por definición, la despolitización, es decir, la exigencia innegociable de que las cosas “vuelvan a la normalidad”, que cada cual ocupe su lugar... La verdadera lucha política, (...), no consiste en una discusión racional entre intereses múltiples, sino que es la lucha paralela por conseguir hacer oír la propia voz y que sea reconocida como la voz de un interlocutor legítimo” [1].
  12. La postmoderna postpolítica no sólo reprime lo político intentando contenerlo, sino que además lo excluye. El conflicto político entre las distintas visiones globales de lo social, de lo económico,... es sustituido por la colaboración y el acuerdo consecuente entre los tecnócratas ilustrados y los liberales multiculturalistas; este acuerdo adquiere, con aparente magia, pero con evidente truco, el aspecto de un consenso más o menos universal. “De esta manera, la postpolítica subraya la necesidad de abandonar las viejas divisiones ideológicas y de resolver las nuevas problemáticas provistos de la necesaria competencia del experto y deliberando libremente en función de las necesidades y exigencias puntuales de la gente”.
  13. Para los tecnócratas ilustrados y los liberales multiculturalistas las únicas buenas ideas son las que funcionan. Pero, y aquí está el centro de todas las cuestiones, “el verdadero acto político (la intervención) no es simplemente cualquier cosa que funcione en el contexto de las relaciones existentes, sino precisamente aquello que modifica el contexto que determina el funcionamiento de las cosas”. Las cosas funcionan siempre dentro de un contexto, luego decir que las buenas ideas son las que funcionan es el intento sutil, apolítico y oculto de mantener un contexto determinado (cual el capitalismo global). Por esta razón, gastar dinero en educación es una idea mala, dado que no funciona, dado que entorpece las condiciones de ganancias. Es decir, la verdadera política es “el arte de lo imposible”, el arte de romper sorprendentemente con el contexto en el que se genera la pregunta o el problema con una salida no prevista. El acto político es el acto nuevo.
  14. Lo que la postpolítica trata de impedir es, precisamente, esta universalización metafórica de las reivindicaciones partitulares. La postpolítica moviliza todo el aparato de expertos, trabajadores sociales, etc. para asegurarse que la puntual reivindicación (la queja [de los homosexuales, lesbianas, judíos negros o gitanos integrados, etc]) de un determinado grupo se quede en eso: en un reivindicación puntual. No sorprende entonces que este cierre sofocante acabe generando explosiones de violencia “irracionales”: son la única vía que queda para expresar esa dimensión que excede lo particular”. Es decir, la parte social que algo reivindica, la parte individual de un todo, debe ser interpretada como universal, si no pierde su sentido reivindicativo y luchador; negarle su universalidad sólo permite una salida: la explosión violenta.
  15. Si nuestro régimen capitalista global, postpolítico, liberal-democrático sólo prima el no-acto o no-acontecimiento, ¿dónde podemos aún buscar el acto político? Sólo hay un sitio donde buscarlo: “en los múltiples retornos, apasionados y a menudo violentos, a las “raíces”, a las distintas formas de la “sustancia” étnica o religiosa”. Es decir, el incesante aparecer de grupos diversos y divergentes que se reinventan recurriendo a orígenes míticos y prístinos que reclaman una pertenencia exclusiva de un grupo de originales auténticos, sólo tiene sentido y es pensable dentro de un régimen de capitalismo globalizado. Es más, el aparentemente desideologizado liberalismo multiculturalista nuclear del capitalismo global contribuye de esta manera a los desarrollos de nuestros sentimientos de diversas pertenencias étnicas o comunitarias que aparentemente asevera evitar o corregir. Estas reivindicaciones grupales no son, pues, realmente actos o acontecimientos verdaderamente políticos, sino simples pseudoacontecimientos o pseudoactos. Esta es la desangelada situación del intelectual medio actual: “Nos encontramos así cada vez más encerrados en un espacio claustrofóbico, en el que sólo podemos oscilar entre el no-acontecimiento del suave discurrir del Nuevo Orden Mundial liberal-democrático del capitalismo global y los acontecimientos fundamentalistas (el surgimiento de protofascismos locales, etc), que vienen a perturbar, por poco tiempo, las tranquilas aguas del océano capitalista”.
  16. Debemos tener en cuenta la existencia de tres universales: el universal real, el del mercado global que impone sus reglas en todas las relaciones sociales y personales; el universal ficticio, el que rige la hegemonía ideológica, tal la Iglesia o el Estado, que separan al individuo de su grupo directo (como su clase social, profesión, género,...), y el universal ideal, el que alimenta la insurrección continua contra el orden existente, sin ser absorbida nunca totalmente por éste.
  17. Finalmente, el universo del capital superó al Estado-nación. Primero fueron algunos estados capitalistas quienes colonizaron a otros estados no capitalistas. Posteriormente, los estados colonizados cortaron su cordón umbilical con sus respectivos estados colonizadores, con sus respectivas metrópolis. Finalmente, la multinacional del capital trata a los que antaño fueran estados colonizadores de la misma manera que antes las metrópolis trataban a los estados colonizados: el universo capitalista ha acabado colonizando a todo el planeta. ¿Autocolonización, pues? Tal vez, no sea un mal nombre, sobre todo porque en él se advierte una especie de trágica justicia poética: “La paradoja de la colonización: sólo quedan colonias y desaparecieron los países colonizadores; el estado-nación ya no encarna el poder colonial, lo hace la empresa glogal”.
  18. Un texto: “La forma ideológica ideal de este capitalismo global es, lo sabemos, el multiculturalismo: esa actitud que, desde una hueca posición global, trata todas y cada una de las cultural locales de la manera en que el colonizador suele tratar a sus colonizados: “autóctonos” cuyas costumbres hay que conocer y “respetar”. La relación entre el viejo colonialismo imperialista y la actual autocolonización del capitalismo global es exactamente la misma que la que existe entre el imperialismo cultural occidental y el multiculturalismo. Al igual que el capitalismo global supone la paradoja de la colonización sin Estado-nación colonizador, el multiculturalismo promueve la eurocéntrica distancia y/o respeto hacia las culturas locales no-europeas. Esto es, el multiculturalismo es una forma inconfesada, invertida, autoreferencial de racismo, un “racismo que mantiene las distancias”: “respeta” la identidad del Otro, lo concibe como una comunidad “auténtica” y cerrada en sí misma respecto de la cual él, el multiculturalista, mantiene una distancia asentada sobre el privilegio de su posición universal. El multiculturalismo es un racismo que ha vaciado su propia posición de todo contenido positivo (el multiculturalista no es directamente racista, por cuanto no contrapone al Otro los valores particulares de su cultura), pero, no obstante, mantiene esa posición en cuanto privilegiado punto hueco de universalidad desde el que se puede apreciar (o despreciar) las otras culturas. El respeto multicultural por la especificidad del Otro no es sino la afirmación de la propia superioridad”.
  19. No existen comunidades auténticas, todas son necesariamente abiertas (aunque se empeñen en lo contrario).
  20. En resumen, el multiculturalismo, con su lenguaje que pretende la coexistencia de distintos mundos, es la tapadera del capitalismo global y de su omnipresencia contundente. Es decir, “el multiculturalismo es la demostración de la homogeneización sin precedentes del mundo actual”. Dado que el capitalismo global ha venido para quedarse, la única válvula, que parece posible para ir liberando las tensiones que éste acarrea, es la del multiculturalismo. El coste del auge del multiculturalismo es además la despolitización de la economía y de todos los sectores sociales: “la verdadera lucha política se transforma en una batalla cultural por el reconocimiento de las identidades marginales y por la tolerancia con las diferencias”.
  21. La única auténtica comunicación entre dos o más culturas viene dada por el compromiso, por la solidaridad en la lucha común, cuando alguien descubre que el atolladero, la trampa o la crisis en que está metido el Otro es el mismo atolladero, trampa o crisis en que se encuentra uno mismo inmerso. Luego toda identidad es necesariamente híbrida, pero, atención, excluyendo la forma de entenderla del individuo occidental que marcha a otras culturas y las observa y las utiliza desde un plano de superioridad eurocéntrica, con lo que no hace más que volver a reivindicar las tesis fundamentales del multiculturalismo, sino desde la óptica del migrante que malvive en un país diferente del que nació, al que cínicamente se le advierte que su identidad es fluctuante durante su vida, inexistente, pues.
  22. La pregunta decisiva es: “¿cómo reinventar el espacio político en las actuales condiciones de globalización?” El objetivo es el proceso global del capital y no cada una de esas batallas particulares que cada grupo, barrio o etnia pretende noblemente conquistar. Los obstáculos son los dos polos de la ideología liberal de tolerancia universalista, por un lado, y los nuevos fundamentalismos particularistas, por el otro. La única vía posible parece, pues, la reinvención de la vieja izquierda que sostenía “la necesidad de suspender el espacio neutral de la ley”, es decir, en la terminología kierkegaardiana, acometer una especie de suspensión política de la ética, es decir, borrar la vigencia del abstracto marco moral. No olvidemos que la neutralidad nunca es imparcial. Se hace necesario decir que la suspensión de la ética que propone la izquierda tiene que ver con la esperanza de la llegada de la verdadera universalidad ausente hoy día. Dado que la vida social es radicalmente antagónica, se hace necesario tomar partido, comprometerse. La izquierda defiende el acto verdaderamente político, es decir, el cuestionamiento del existente orden global. Es decir, no combatir por la defensa del inmigrante ilegal, por ejemplo, sino reivindicar que “todos somos inmigrantes ilegales”. “En la sociedad estructurada jerárquicamente, el alcance de la auténtica universalidad radica en el modo en que sus partes se relacionan con los de 'abajo', con los excluidos de, y por todos los demás”. “Retomando el clásico ejemplo de Marx: el 'proletariado' representa la humanidad entera no por ser la clase más baja y explotada sino porque su misma existencia es una 'contradicción viviente': encarna el desequilibrio fundamental y la incoherencia del todo social capitalista”.
  23. El globalismo del capitalismo global no es verdaderamente universal: lo híbrido es un único verdaderamente universal.
  24. Lo que el capitalismo global aún no ha podido eliminar de la suplantada ilustración es lo que constituye la esperanza de la liberación: el sujeto moderno sigue existiendo, es un sujeto capaz de razonar y de reflexionar libremente, de decidir y de seleccionar sus propia normas, capaz de gestos políticos. No obstante, este sujeto moderno está siendo suplantado por otro, por el sujeto narcisista postmoderno, impedido de gozar, de elegir y de decidir.
  25. Llegamos al párrafo clave de toda la obra: “La gran novedad de nuestra época postpolítica del 'fin de la ideología' es la radical despolitización de la esfera de la economía: el modo en que funciona la economía (la necesidad de reducir el gasto social, etc.) se acepta como una simple imposición del estado objetivo de las cosas. Mientras persista esta esencial despolitización de la esfera económica, sin embargo, cualquier discurso sobre la participación activa de los ciudadanos, sobre el debate público como requisito de la decisión colectiva responsable, etc. quedará reducido a una cuestión 'cultural' en torno a diferencias religiosas, sexuales, étnicas o de estilos de vida alternativos y no podrá incidir en las decisiones de largo alcance que nos afectan a todos. La única manera de crear una sociedad en la que las decisiones de alcance y de riesgo sean fruto de un debate público entre todos los interesados, consiste, en definitiva, en una suerte de radical limitación de la libertad del capital, en la subordinación del proceso de producción al control social, es decir, en una radical repolitización de la economía”.
  • 1º: La sociedad, en todos su ámbitos, pero fundamentalmente en la esfera de la economía, está despolitizada. Los 'técnicos' han tomado la palabra y lo que ellos dicen es, así se nos dice, 'lo que hay que hacer', sin más discusión.
  • 2º: Toda participación activa de los ciudadanos es puro teatro cultural, sin ninguna vinculación con la realidad que pretende ser representada.
  • 3º: La única salida es la limitación de la libertad del capital, la subordinación del proceso de producción al control social y ciudadano; esto es, la repolitización de la economía y todos los ámbitos de la sociedad actual.

sábado, 22 de octubre de 2011

Libro de citas: Pedro Juan Gutiérrez: "Trilogía sucia de la Habana": "Anclado en tierra de nadie". “El recuerdo de la ternura”. Editorial Anagrama, Barcelona, 1998. Págs. 15-16:

“En realidad esos atardeceres con ron y luz dorada y poemas duros o melancólicos y cartas a los amigos lejanos, me hacían ganar seguridad en mí mismo. Si tienes ideas propias -aunque sólo sean unas pocas ideas propias- tienes que comprender que encontrarás continuamente malas caras, gente que tratará de irte a la contra, de disminuirte, de «hacerte comprender» que no dices nada, o que debes eludir a aquel tipo porque es un loco, o un maricón, o un gusano, un vago, el otro será pajero y mirahuecos, el otro es ladrón, el otro santero, espiritista, mariguanero, la otra es chusma, indecente, puta, tortillera, mal educada. Ellos reducen el mundo a unas pocas personas híbridas, monótonas, aburridas y «perfectas». Y así quieren convertirte en un excluyente y un mierda. Te meten de cabeza en su secta particular para ignorar y suprimir a todos los demás. Y te dicen: «La vida es así, señor mío, un proceso de selección y rechazo. Nosotros tenemos la verdad. El resto que se joda.» Y si se pasan treinta y cinco años martillándote eso en el cerebro, después que estás aislado te crees el mejor y te empobreces mucho porque pierdes algo hermoso de la vida que es disfrutar la diversidad, aceptar que no todos somos iguales y que si así fuera, esto sería muy aburrido.”

Confidencias:

Cuando rompió el caparazón, la mariposa ya era gusano.

jueves, 9 de junio de 2011

La ordinaria aventura del escalador derrotado. Una historia vulgar:

Mientras ascendía, sólo pensaba en llegar a la cima. Aunque las piernas le temblasen, el ascenso no se interrumpiría. Avanzaba lento, pero avanzaba. A veces caminaba horizontalmente, como si describiese curvas de nivel. Mas la cima ya estaba a su alcance. Ahora se acuerda de sus primeros pasos allá abajo, en la falda de este peñón gigantesco. Entonces eran pasos firmes y fuertes, poderosos, prometedores. En los primeros momentos de la subida sólo se había detenido unos instantes para contemplar una bandada de tordos. Más adelante creyó ver un corzo o un rebeco a lo lejos, cerca de la cima. A quien no perdía de vista era a su habitual acompañante: un cernícalo, volador solitario, acechante, a la caza de algún roedor despistado. Después ya no paró más. Ni para contemplar el paisaje, ni para gozar con la flora y sus perfumes, ni para oír, azorado, su maltrecho corazón. Después sólo imaginó el momento de coronar la cima, esa “V” gigante que se alzaba frente a sí: la gigantesca peña bicéfala. Su objetivo era ese espeso matorral alojado justo en el vértice interno de esa enorme “V”. Las piernas le temblaban y el corazón, trotando, no acababa de insuflar la sangre necesaria para mover sus piernas y hacerlo ascender. Por ello seguía confundiendo a la peña marchando horizontalmente, describiendo curvas de nivel. Apenas faltaban cincuenta metros sobre un piso rocoso y casi vertical. Clavando las puntas de las botas en los salientes de la piedra. Una zancada hacia arriba era seguida a veces de dos o tres hacia abajo. Por ello debía asegurar cada paso. No era menester malgastar fuerzas. Apenas veinte o veinticinco metros más. Ya casi tocaba el vértice de la enorme “V”. Pero su corazón no pudo más. Desquiciado relinchaba dentro de su tórax. Sus piernas no obedecían. Decidió parar, sentarse un momento. Entonces contempló el paisaje. Volvió a percatarse de la bandada de tordos allá abajo y del cernícalo sobre su cabeza. Recobró fuerzas para iniciar el descenso.

Soto voce

I
Anverso: origen de lo infeliz: saber que se ha actuado de forma distinta a como uno mismo supo que debió actuar.
Reverso: origen de lo feliz: saber que se actuó de la forma que uno mismo supo que debió actuar.
Presupuesto básico (o punto de partida): decide.

II
Toda vida es una ilusión. Aire son nuestras palabras, simples gestos nuestras acciones más heroicas, pero gestos y palabras no son más que ficciones que nos conforman y confirman. Nuestra naturaleza es la de un relato escrito con agua: desaparece apenas le da el sol. Todo cambio es para peor.

Epitafio

Apenas pronunció palabra. A veces asintió. Nunca negó. Tampoco obedeció. Todos recordamos su honestidad y su lealtad... consigo mismo. Sólo oyó su voz y la de sus intuiciones. Mas no fue ni soberbio ni envidioso ni arrogante. Nunca se dejó engañar. Nunca vociferó. Nunca agredió.

domingo, 22 de mayo de 2011

La aventura de Los mares:

A Carmen, Ingrid, Manuel, Miguel Ángel y algún que otro aventurero paciente.
De Platón aprendimos que la belleza era un inmenso mar alcanzable y que el esfuerzo es el requisito inevitable para lograrla.
De Aristóteles que el auténtico conocimiento es el de las causas, que el ser subsiste bajo múltiples apariencias y, sobre todo, que la prudencia nos enseña a elegir lo bueno.
De Epicuro que el futuro no es tan nuestro como tal vez en algún momento quisiéramos desear y que el placer es nuestra última finalidad.
De Marco Aurelio que también los emperadores pueden tener la osadía de dedicarse a la filosofía y que la felicidad sólo puede esconderse allí donde nosotros podemos aprender a mirar.
De Boecio, ¡ah, de Boecio!, que la fortuna es una rueda impredecible, y que tu esperanza y tu temor son las armas más poderosas que puedes otorgar a tu enemigo.
De Tomás de Aquino que el entendimiento es débil.
De Descartes que podemos dudar de casi todo, pero que debemos confiar en la razón libre.
Y de Spinoza...
De John Locke aprendimos que los estados son instituciones que hacen libres a los hombres.
De Hume que si no somos cautos desembocamos en la negación de todo conocimiento.
De Kant que es posible desentrañar los vericuetos del conocimiento de la realidad, que el deber o se impone categóricamente o no es un deber moral y que ya es hora de sabernos responsables de lo que decidimos hacer o no hacer.
De Fichte que tal vez todo no sea más que resultado de nuestras especulaciones.
De Hegel que la historia de la filosofía no es caprichosa.
De Schopenhauer que todo puede ser peor de lo que ya es y que ningún cambio es para mejor.
De Kierkegaard cuán incomprensibles pueden llegar a ser algunas decisiones.
De Marx que es posible corregir los defectos de los sistemas sociales, políticos y económicos, y que debemos comenzar a transformar el mundo.
Y de Nietzsche, ese seductor indomable, que el pensamiento sólo es tal cuando es libre, que sólo el pensamiento libre puede hacernos libres, y que el sufrimiento forma parte de la vida, único valor.
Gracias a todos.

domingo, 15 de mayo de 2011

Una confidencia:

Las diversas formas de realismo propuestas durante la historia no son más que variaciones más o menos sofisticadas de idealismo.

viernes, 1 de abril de 2011

EL BUZO O CUANDO LA REALIDAD TE INTOXICA:

Cuando llegaba la primavera, las aguas que circundaban el muelle de Ostia no eran tan cálidas como el sol exterior pudiera indicar, pero el buzo se enfundaba en su traje y, lentamente, descendía las escaleras de madera del bote y caía, más lentamente aún, hasta alcanzar el fondo. Quince años hundiéndose lentamente en el fango todas las mañanas soleadas de primavera y de verano habían contribuido a despertar primero y a perpetuar después unas constantes tardes de febrículas que invitaban al sueño y a la ensoñación. El buzo nunca había salido de su barrio, pero sus manos habían tocado húmedos tesoros de Cartago, de Etiopía, de la India o de la misma Roma, y sus ojos, enceguecidos por la escasa luz, habíanse posado sobre ánforas, perlas, aparatos metálicos de ignoto uso, cerámicas decoradas que después vendería en el mismo muelle de Ostia. Cierto que en alguna ocasión se las tuvo que ver con alguna inquieta morena o con algún rápido escualo zigzagueante, pruebas de ello conservaba en su piel, pero más cierto es que siempre encontraba, por la mañana, el acicate necesario que le impulsara a saltar al bote en busca de tesoros naufragados. ¿Para qué salir del barrio del muelle de Ostia, si todos los objetos exóticos imaginables permanecían aguardándolo a unos metros de profundidad? Su mirada animal difícilmente dejaba entrever una astucia no aprendida y útil para sortear las adversidades: escualos, pulpos, rocas puntiagudas o enormes veleros de duros cascos. Cierto también que a veces deseaba respirar una amplia y abierta bocanada de aire dulce u oír, aún lejano, los gritos de las gaviotas en lugar de ese silencio ensimismado, ensordecedor, de ese aire sucio y corto que le proporcionaban sus cañas largas, de ese olor penetrante a orines viejos y a pescados podridos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Paráfrasis opuesta a una declaración de Don Miguel:

No he nacido para la lucha, sino para abismarme en las profundidades recónditas de un sentimiento quintaesenciado.

miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Ficciones?


FICCIÓN QUINTA:

Cartas X y XI:
La autora de las cartas siguientes es Marisa de la Fuente del Campo, quien había nacido en Villaverde de Medina, en 1892, y habría de morir en Medina del Campo, en la década de los cincuenta, viuda de Juan Juárez Medina. La primera carta está fechada en noviembre de 1947, cuando contaba con cincuenta y cinco años, dos años después de enviudar. Salvo algunas frases ilegibles, la carta está completa; parece que la destinataria la releía con frecuencia y la conservó con cariño.
Querida Enriqueta:
¿Te acuerdas de cuando veníais a mi pueblo a coger brevas? Siempre a principios del verano llegabais Juan y tú a la aldea a recogerlas del huerto de mis padres. ¡Qué bien lo pasábamos! Llegabais sin avisar, de pronto, muy de mañana, y toda la casa se llenaba de risas. Entonces yo hablaba mucho, no paraba, y Juan y tú me lo lanzabais a la cara: “esta Marisa me pone la cabeza llena de grillos”. Siempre estuve enamorada de Juan, lo sabes, pero ahora... ¡Cómo lo echo de menos, Dios! Me falta... todo, Enriqueta. No paro de llorar, no puedo, no puedo. (...) Si, al menos, hubiésemos tenido hijos (...) no me sentiría tan sola. Ahora ya no hablo casi nada. Ya no sé hablar de lo que no sé o de lo que no me importa. (...) fueron tantas las heridas. Parece como si en este mundo no pudiese encontrarse nada que no esté permanentemente confundido con la maldad, con la mentira, con la burla, con el hambre. Lo que hemos pasado, Enriqueta, y, ahora, cuando todo parecía enderezarse, va... y se me muere. ¿Por qué? ¿Tú lo entiendes? ¿Por qué? Con lo que habíamos pasado. (...) Si buscas la verdad de uno de tus vicios o de tus virtudes corres el riesgo de darte de lleno con el resto de tus virtudes o vicios. (...)
(...) Juan no necesitaba propinas, que bastante tenía consigo mismo (...). Cuando me situaba frente a él, hacía estremecerme desde los pies a la cabeza, sentirme sacudida en mis intimidades más secretas. (...) No sé si era su boca o eran sus ojos lo que lograban descomponerme en un brevísimo instante (...).
(...) Este huerto mío de ahora está tan abandonado.
(...) él sigue siendo la cantera de la que extraigo todos mis recuerdos. Pero sé que amados sólo pueden serlo los vivos, Enriqueta. (...) Yo sé cómo destaca un hombre ante el horizonte romo de este pueblo yermo (...).
¿Por qué nunca te casaste?
La soledad es un páramo inhabitable.
(...) pero ya no tengo nada que decir, Enriqueta, por ello callo.
(...)
Te quiere tu cuñada, Marisa.

De la carta siguiente sólo conservamos una línea incompleta. Está fechada a primeros de marzo de 1948.
(...) Parece como si la inmovilidad me sacara del tiempo (...).

martes, 12 de octubre de 2010

¿Ficciones?


FICCIÓN CUARTA:

Cartas VIII y IX:
La carta siguiente viene firmada por Doña Miguela González Medina, con fecha de 15 de octubre de 1912. Va dirigida a Doña Angélica Medina Arteaga. Miguela o Miguelita había nacido en Medina del Campo en el año de 1889, casóse en 1910 en Valladolid con Don Fernando Martín Hidalgo, natural de la misma capital castellano-leonesa. En mayo del año siguiente les nacerá una hija, Angélica Martín González. Don Fernando y Doña Miguela o Miguelita habrán de morir en Buenos Aires: en 1954, él, y seis años más tarde, ella. Nunca volverán a España. De esta carta sabemos porque, por circunstancias desconocidas, acabó llegando a manos de Doña Enriqueta Juárez Medina. Disponemos de los siguientes fragmentos.
Fragmento número uno:
Querida mamá:
Ya llegó la hora de embarcar. Pero no debe usted preocuparse por nosotros, estamos bien, y sabemos que pronto, en tres o cuatro años, volveremos a casa. Aún no hemos zarpado y ya echamos de menos Las Delicias y eso que es un barrio nada bonito.
(...)
Fragmento número dos:
(...) en el puerto ha amanecido nublado y frío. Estamos en una cafetería esperando a que zarpe el pesquero que nos debe enganchar con el buque que nos lleva al “Nuevo Mundo”. ¿Se da cuenta, madre? El “Nuevo Mundo”. Esto es lo que Fernando necesita, un sitio en el que empezar de nuevo su vida. La situación en la Central eléctrica era insostenible y los puestos de soldador ya no se cubren desde hace meses. Adonde vamos hay trabajo de sobra. Ya le hemos pagado al enganchador y tenemos abonado nuestro peaje en tercera clase, lo que nos autoriza a ser recibidos como inmigrantes legales en la República Argentina: nada más llegar a puerto nos llevarán a un Hotel y nos alojarán por unos días, hasta que Fernando comience a trabajar. Yo no sé lo que haré, porque aunque me encuentro bien y me han contado que hay trabajo en el Servicio doméstico, la verdad es que ya me voy sintiendo bastante pesada. Parece que Angeliquita o Fernandito viene dando guerra.
(...)
Fragmento número tres:
No se preocupe, madre, que conocerá a su nieto más pronto de lo que cree. Dígale a padre que también lo echo de menos, que se cuide, que no se enfade más de lo necesario y que deje de meterse en problemas con los jefes de la Central, que no merece la pena, que no tienen remedio, que se calle, que aguante. Dele un abrazo, madre, de mi parte y de parte de Fernando, que también os quiere.
(...)
Fragmento número cuatro:
Este viaje es un comienzo, madre. Madre, que no voy a volver a tropezar, madre. Que no quiero que este nuevo paso sea un nuevo tropezón. Compréndalo, madre. No podemos seguir en Valladolid. (...) Cuídese, madre. Ponga en alto las piernas, no las fuerce. Y, si necesita algo, acuda a Enriqueta, que aunque está muy sola y lejos, es fuerte y les quiere. Hágame caso, madre.
(...)
Fragmento número cinco:
Estamos viviendo este viaje como si fuéramos el mismo Cristóbal Colón: tenemos el mismo miedo que él tendría o más, pero tenemos también las mismas esperanzas. El “Nuevo Mundo” es como una forma original y apetitosa. Desde que decidimos marcharnos nos sentimos más libres. Sobre todo Fernando, que no para de reír. Es muy nervioso, el pobre. Nos costó mucho tomar la decisión, pero... ¿Sabe, madre? A veces creo que no nos dábamos cuenta de los barrotes que nos rodeaban. Ahora nos sentimos más libres, porque hemos decidido y renunciado, decidido emprender esta aventura y renunciado a nuestras convicciones pasadas, de seguridad, de sujeción a usted y a padre, y a los padres de Fernando, de respirar un aire conocido. Esto es lo que nos ha hecho libres y, madre, más fuertes. Sobre todo Fernando, madre, sobre todo él, que no para de reír. Como él me dice todos los días: “vivir es luchar por ir más allá de los límites de mi horizonte, por ampliar las fronteras de mi mundo”. Ya sabes que es un intelectual, el pobre. Siempre está escribiendo y no ha llegado todavía a Buenos Aires y ya quiere que le publiquen un artículo en El Gallego o en El Almanaque de Galicia. Es incansable.
Fragmento número seis:
Dale muchos besos a padre.
Miguelita y Fernando, que os quieren.

Carta de Miguelita a Enriqueta, fechada a 15 de octubre de 1912. Igual que la anterior, estaba en posesión de la propia Enriqueta. Esta carta está completa:
Por favor, Enriqueta, cuida de mis padres. Enriqueta, tengo miedo, tanto miedo, que estoy loca. No sé qué me pasa, pero no entiendo nada. Me veo embarcando en un buque rumbo a un sitio tan lejano y tan diferente. Creo que no voy siquiera a superar el viaje. Pero Fernando es tan empecinado. Nada, que tenemos que irnos, que aquí, en Valladolid no hacemos nada, que la vida está más allá de las fronteras. Tú sabes cómo se pone. Y, yo, embarazada, preocupada. Tengo tanto miedo, Enriqueta, y en este muelle hace tanto frío. Cuida de mi madre, por favor, Enriqueta. Ya te mandaré dinero, lo que necesites, por favor, pídeme lo que necesites. Volveremos pronto, en cinco o seis años. Cuida de mi madre y cuídate tú, prima. Un abrazo muy fuerte y muchos besos.
P.D.: Me acuerdo mucho de tu madre.

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Ficciones?

FICCIÓN TERCERA:

Carta VII:
Enriqueta Juárez Medina tenía veintitrés años cuando mandó escribir esta carta a su hermano Juan a principios del verano de 1912. Iba destinada a su tía Angélica que por entonces vivía en Valladolid. La carta se ha conservado íntegra gracias a que permaneció debajo de un trozo de hule que servía de fondo de un cajón de la mesita de noche de la destinataria, doña Angélica Medina Arteaga.
“Hola, tiita. Siento tener que ser yo quien le escriba esta carta. Por el tío Juan o por mi hermano, que viajan a menudo hasta la ciudad, sabrá que su hermana Julia lleva algunas semanas con unas fiebres y unos dolores que nos tienen a todos muy preocupados. El médico no sabe ya qué decirnos. Parece que no va a poder soportar los calores de este verano. Por mi hermano sé que usted no anda muy bien, que las piernas la tienen casi encerrada en casa. Por ello, no le pido que venga al pueblo, pero tenía que contárselo. Su hermana se muere. Padre está como si no estuviera y mi hermano no quiere aparecer por la casa. Parece que le da miedo. Marisa, mi cuñada, sí que viene a echarme una mano con su hermana de usted.
”¿Cómo está el tío Pedro? ¿Y Miguelita, está ya esperando? Me gustaría saber de ustedes, ¡hace tanto que no nos vemos!
”Yo sigo trabajando en Madrid, en la zapatería, recuerde que fue allí donde nos vimos por última vez, hace dos años, cuando fueron ustedes a conocer a la familia de su yerno. Pasamos dos días extraordinarios. ¡Si pudiesen venir al pueblo! ¡Seguro que mamá lo agradecería!
”Cuando pueda escríbame unas letras. Un abrazo. Nos vemos pronto.
”Enriqueta”.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Ficciones?

FICCIÓN SEGUNDA:

Cartas II-VI:
Sebastiana González Maldonado había nació en la calle Larios de Málaga en el año de 1890. Los fragmentos legibles de las siguiente cartas están fechados entre el quince de febrero y el veinte de julio de 1912, cuando su autora frisaba los veintidós años. La siguiente es la primera de una corta serie de cinco cartas que se encontraba en un cajón de la cómoda del dormitorio de doña Julia Maldonado Cáceres, madre de Sebastiana. De estas cartas se tuvo conocimiento el 24 de septiembre de 1928, fecha de la muerte de doña Julia. La primera carta consta de los siguientes cinco fragmentos:

Fragmento número uno:
“Hola, madre:
”No es tanto el frío que hace por aquí (...), (...) Madrid es una ciudad tan enorme (...) te cansas de andar antes de que se te acaben las calles. Aunque el trabajo no se termina nunca, el señor Guajardo se porta muy bien conmigo. Pasa mucho tiempo enseñándome todos los rincones de la tienda, todos los tipos de tejidos, todos los hilos y colores,... Creo que dentro de uno o dos meses ya dominaré todos los sectores del negocio (...)”.

Fragmento número dos:
“(...) Me levanto muy temprano, como me dijiste que debía hacer; me lavo un poco, desayuno, me arreglo y salgo para el centro. Andando, andando llego a la tienda a eso de las ocho y media. El señor Guajardo ya está dentro esperándome y haciendo cuentas. Me da un vaso de leche caliente antes de ponernos a ordenar la tienda y a estudiar los alabaranes, los tejidos, (...) Es muy atento.
Cerramos a eso de las dos y vamos a comer a un restaurante que hay dos calles más abajo. Vamos los tres, Marcos, otro dependiente como yo, de unos veinticinco años y algo pálido, Enriqueta, una dependienta de una tienda de zapatos que está al lado de la nuestra y yo. El señor Guajardo no suele venir, pero cuando lo hace lo celebramos mucho, porque comemos mejor (...)”.

Fragmento número tres:
“(...) Para las cuatro ya estamos de vuelta en la tienda.
”Yo suelo salir a eso de las ocho si no hay mucha faena. Marcos se queda algo más, hasta las ocho y media o las nueve”.
Fragmento número cuatro:
“(...) Entonces sí me aburro un poco, porque hasta la hora de dormir no tengo nada que hacer: paseo, ceno algo y después me voy a mi habitación. Doña Consuelo es muy amable y me deja estar en la sala de estar hasta que me entra sueño (...)”.

Fragmento número cinco:
“Ya le seguiré contando, madre. Escríbame a esta misma dirección y cuénteme cómo está usted y padre. Reciba un beso fuerte.
”Sebastiana”.

De la segunda carta sólo es legible el siguiente fragmento:

Fragmento único:
“(...) Ya sé que no es posible penetrar el alma de un hombre a partir del análisis de su sombra y, además Enriqueta me ha dicho que me olvide, que tiene novia formal, que vive con ella y que no están casados. También sé lo que va usted a decirme. (...), pero ¡hoy el amor es tan impopular!. Ayer, le esperé a que cerrara, y salimos juntos. Primero cenamos algo en el bar de Antonio Porras y después fuimos al cinematógrafo. Ponían un film de risa. No parábamos de reír cuando él me echó el brazo por encima del hombro (...)”.

De la tercera carta sólo se conserva la nota siguiente:

Fragmento único:
“(...) Enriqueta no sabe leer. Me dijo que le leyera la carta que le había escrito su hermano desde Medina del Campo. Le contaba que debía volver rápidamente, que su madre llevaba días enferma, que parecía que no se recuperaría, que la llamaba continuamente, que debía volver pronto. Hoy no ha venido a la zapatería. Estoy preocupada por ella. Después de leerle la carta se quedó muda, al principio. Estaba como ida, no triste, sino como si no estuviera dentro de su cuerpo. A Marcos y a mí nos daba una pena enorme. No me había fijado hasta ese momento en lo bonito que son sus ojos. Después le cambió la cara y parecía muy alegre. Sólo quería que la acompañásemos al bar de Antonio Porras a tomar unos vinos. Seguía estando fuera de sí. Marcos y yo la acompañamos a su habitación. Después nos fuimos juntos (...)”.

De la cuarta carta son legibles los tres fragmentos siguientes:

Fragmento número uno:
“Me dijo que mi conducta dejaba mucho que desear para una jovencita como yo. Que mis padres se avergonzarían de mí, dijo. ¡Qué le importará a él! Sólo quiere beneficios, sólo piensa en beneficios. El resto le incomoda, le sobra. Además, que no te lo he dicho, pero huele mal, huele a viejo”.

Fragmento número dos:
“(...) Su madre de ella ha muerto. Está mucho más delgada. Cuando me mira, sé que me riñe. No sé por qué lo hace, no dice palabra, pero sé que me riñe. Tal vez no sea Marcos quien no le caiga bien, tal vez sea yo. Empiezo a no soportar que me mire así. ¿Cómo conocer el destino esencial de una persona, madre (...)?”

Fragmento número tres:
“Los hombres se dividen en dos grupos: aquéllos que no entienden el amor, su naturaleza y su finalidad, y aquéllos que creen entenderlo. Marcos es de los primeros. (...) Si vivo es para vivir más (...)”.

De la quinta y última carta sólo se conserva el fragmento siguiente:

Fragmento único:
“(...) De pronto él se paró y se quedó mirando fijamente al otro extremo de la calle. Yo lo miré a él y luego a ella. Iba con abrigo gris largo, chal y sombrero. Sus ojos eran muy negros. Ella lo miraba a él. Él me miró a mí. Yo también lo miré a él. Seguimos andando hacia ella. Cuando pasamos por su lado ella lo agarró del brazo. Observé sus ojos brillantes. Él se paró, se sacudió de ella y seguimos andando. Noté cómo ella se giraba y nos miraba. Notaba su mirada en mi espalda, sus ojos en mi cuello. Seguimos andando. Nos alejamos de allí. Desde entonces no hemos vuelto a pasar por esa calle. Creo que ella se llama Amalia o Amelia”.

domingo, 9 de mayo de 2010

¿Ficciones?

FICCIÓN PRIMERA:
Carta I:
Estos textos fueron encontrados en una estrecha caja de caoba olvidada en el fondo de un cajón de la mesita de noche de un dormitorio antiguo en un piso viejo del centro de Madrid. Todo indica que son fragmentos de una carta firmada en 1912 por una mujer de veintisiete años, María Amalia Gómez Gutiérrez, de quien nada sabemos salvo la fecha de su nacimiento (1885) y de su muerte (1920), porque alguna mano -quizá la de quien guardase la carta, quizá la persona anónima a quien iba dirigida-, la había anotado en el sobre que la contenía. La carta está muy deteriorada por el tiempo y la humedad, y sólo se conservan los siguientes trece fragmentos (los puntos suspensivos indican siempre frases ilegibles):
Fragmento número uno:
“Los caminos siempre son inciertos y, por ello, no creo que nadie se sienta absolutamente seguro en ningún momento de su vida. Querer orientarse en medio de un mar desconocido no puede ser una actitud calificada de soberbia, sino más bien de honestidad: al menos yo trato de ponerme en claro a mí misma a cada instante. Afortunadamente cuento con mis prejuicios (¿de dónde vendrán o adónde me conducirán?). Con ellos juzgo y por ellos me distingo. Ellos me definen. Si mis prejuicios fuesen otros, yo misma sería otra: no es lo mismo el mar para un poeta que para un pescador. Lo real ni es uniforme ni unívoco. ¡Tantas realidades, tantos puntos de vista! O, lo que viene a ser lo mismo, toda vida, que se sabe vivida, acaba convertida en alegoría. Ésta, la alegoría, no es más que decir-de-algo (desde fuera de ese algo, como todo decir requiere)...”
Fragmento número dos:
“... pensar lo imposible no consigue hacerlo real, conduce sólo a la melancolía. Pensar la realidad es imposible, como coger agua con las manos. Por ello, la filosofía no puede ser más que melancólica (a no ser que sea un sucedáneo de filosofía), y sin filosofía no hay orientación posible...”
Fragmento número tres:
“... la necesidad de vivir es la fuente de la que manan los recursos...”
Fragmento número cuatro:
“... si a lo lejos veo algo que destaca sobre la línea del horizonte, ¿qué será? Si me voy acercando comienzo a ver con más claridad: configuro el ser de lo que no era todavía más que una mancha borrosa... Así es mi vida: amo y no sé qué ni a quién ni por qué. No sé lo que es el amor,... ¡qué lejos aún!... Vivo y no sé lo que es la vida...”
Fragmento número cinco:
“Quisiera que todos estuviésemos dotados de los mismos instintos, de idénticos prejuicios, de la misma sentimentalidad, pero... esta es la prueba de la inexistencia de Dios.
”Mi ser es mi vida y mi vida son mis relaciones. Si me falta el más leve de mis motivos, yo ya no soy yo... No te puedes ir... Las relaciones son el ser de la vida: cada nuevo paso que damos explota en mil nuevos senderos posibles y tú eres la mayor de mis encrucijadas.”
Fragmento número seis:
“... no estoy triste porque no pueda retenerte, estoy triste porque te vas.
”Éste es el sentido de lo trágico: retenerte me resultaría groseramente fácil, lo trágico es que tú quieras marcharte... Nunca me gustaron los artificios, lo sabes, y si resulto sofisticada es, justamente, por evitar la vulgaridad...”
Fragmento número siete:
“...¿qué suele nacer de una tragedia? ¿Lo sabes tú? ¿Tal vez el arte? No deseo que mi biografía se convierta, con el discurrir de los años, en una obra de arte... ¿En qué instante del pasado nació, inconsciente, oculto, taimado, el deseo de marcharte? ¿Era necesario ese instante o fue una quiebra repentina del destino? ¿Una mirada, una sonrisa, una palabra, un gesto? ¿Qué fue?...”
Fragmento número ocho:
“A veces creo que la más ligera brisa contribuye a la conformación total del Universo, que sería otro sin ella...”
Fragmento número nueve:
“... entonces me gustaba observarte viniendo hacia mí...”
Fragmento número diez:
“¡Qué confusión histórica!”
Fragmento número once:
“... fueron mis besos y mis caricias quienes te hicieron real...”
Fragmento número doce:
“... feliz instante el que nos colocó uno frente al otro. El espacio entre nosotros se estrechó en la misma proporción en que se dilató el que nos rodeaba, separándonos del mundo ¡Y cuán lejos de todos llegamos a estar!... Tú eras todas mis respuestas. Cada uno de tus besos resolvía todos mis enigmas, que volvían a surgir conforme te alejabas... Perdurarás en mí... Me creaste con tus besos y en tus besos.
Fragmento final:
“¿Dónde está el paraíso? ¡Qué pregunta más triste, verdad? ¡Qué vida más miserable la de quien esto indaga! Mi paraíso estuvo contigo...”