domingo, 22 de mayo de 2011

La aventura de Los mares:

A Carmen, Ingrid, Manuel, Miguel Ángel y algún que otro aventurero paciente.
De Platón aprendimos que la belleza era un inmenso mar alcanzable y que el esfuerzo es el requisito inevitable para lograrla.
De Aristóteles que el auténtico conocimiento es el de las causas, que el ser subsiste bajo múltiples apariencias y, sobre todo, que la prudencia nos enseña a elegir lo bueno.
De Epicuro que el futuro no es tan nuestro como tal vez en algún momento quisiéramos desear y que el placer es nuestra última finalidad.
De Marco Aurelio que también los emperadores pueden tener la osadía de dedicarse a la filosofía y que la felicidad sólo puede esconderse allí donde nosotros podemos aprender a mirar.
De Boecio, ¡ah, de Boecio!, que la fortuna es una rueda impredecible, y que tu esperanza y tu temor son las armas más poderosas que puedes otorgar a tu enemigo.
De Tomás de Aquino que el entendimiento es débil.
De Descartes que podemos dudar de casi todo, pero que debemos confiar en la razón libre.
Y de Spinoza...
De John Locke aprendimos que los estados son instituciones que hacen libres a los hombres.
De Hume que si no somos cautos desembocamos en la negación de todo conocimiento.
De Kant que es posible desentrañar los vericuetos del conocimiento de la realidad, que el deber o se impone categóricamente o no es un deber moral y que ya es hora de sabernos responsables de lo que decidimos hacer o no hacer.
De Fichte que tal vez todo no sea más que resultado de nuestras especulaciones.
De Hegel que la historia de la filosofía no es caprichosa.
De Schopenhauer que todo puede ser peor de lo que ya es y que ningún cambio es para mejor.
De Kierkegaard cuán incomprensibles pueden llegar a ser algunas decisiones.
De Marx que es posible corregir los defectos de los sistemas sociales, políticos y económicos, y que debemos comenzar a transformar el mundo.
Y de Nietzsche, ese seductor indomable, que el pensamiento sólo es tal cuando es libre, que sólo el pensamiento libre puede hacernos libres, y que el sufrimiento forma parte de la vida, único valor.
Gracias a todos.

1 comentario:

Raquel dijo...

Gracias a tí. Me encantó. Raquel.